Los padres que no jugaban con sus hijos

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  • Dos de cada 10 progenitores pasa menos de dos horas diarias con su prole

 

  • El 81,59% de los padres dedican el tiempo que pasan con sus hijos a darles de comer o de cenar

 

 

“Cansado”, “agobiado”, “frustrado”, “culpable”, “atrapado”, “triste”, “impotente”… Con estos calificativos responde el 75% de los progenitores que han participado en la encuesta de ARHOE (Asociación Nacional para la Racionalización de los horarios españoles) -realizada entre marzo y junio de 2017- cuando se les pregunta cómo se sienten con el tiempo que dedican a sus hijos. Los adjetivos reflejan sin medias tintas la angustia que experimentan al no poder dar a sus niños la atención que les gustaría.

 

“Los padres hacen lo que pueden pero están muy insatisfechos con el tiempo que dedican a sus hijos y no tienen reparo en verbalizarlo. Es algo que les preocupa mucho”, explica José Luis Casero, presidente de la Asociación. Para Mariano Ruipérez, encargado del monográfico ¿Cuánto tiempo se dedica en España a los hijos?, “el dato más alarmante y relevante es precisamente el sentimiento negativo que manifiesta la mayoría”.

 

Para ambos profesionales, estas respuestas “muestran de primera mano las carencias que la sociedad padece en este sentido y el alto coste emocional que provoca pensar en lo que hacemos día a día al respecto”. También lamentan que “la dificultad para encontrar tiempo para desarrollar de forma satisfactoria nuestra responsabilidad como padres causa estrés, cansancio y mal humor”.

 

Es la parte humana que se esconde tras datos como que el 63% de los progenitores (de los 1.024 españoles que participaron en la encuesta) crea que, en la actualidad, “pasa menos tiempo del que considera necesario con sus hijos”, que el 77% de las mujeres dedique más de dos horas al día al cuidado de los niños, frente a sólo el 46,3% de los hombres y que el 81,59% emplee este tiempo en darles la cena o la comida, el 68,70% en charlar y únicamente el 50,6% y el 47,6%, respectivamente, lo aprovechan para jugar y hacer los deberes con ellos.

 

Dos actividades, estas últimas, que sin embargo a los hijos les gustaría compartir con sus padres y estos son conscientes de ello. Cuando se les pregunta a los adultos qué es lo que creen que los niños echan más en falta, un 76,4% afirma que jugar juntos es lo principal.

 

En cuanto a qué es lo que les impide a los progenitores poder estar más tiempo con sus hijos, el 75,3% dice que el trabajo, seguido de las tareas domésticas. “Las cosas no han mejorado en los últimos años porque falta voluntad por parte del Gobierno para asumir este asunto. Le hemos presentado un documento con más de 150 medidas, pero más allá de declaraciones vacías no hay acciones concretas para cambiar nada. Es una pena, pero no se ha avanzado. Los niños siguen echando de menos a los padres (como demuestran los dibujos reales que ilustran este artículo) y los progenitores sienten que no llegan, que no están haciendo las cosas bien, pero no tanto por su culpa sino por una jornada laboral de locos, en la que se pierde mucho tiempo en almuerzos, en reuniones…”.

 

No obstante, Casero admite que también “hay cierto margen de libertad individual. No podemos esperar que todo lo resuelvan los poderes públicos aunque sí deberían hacer más cosas por conciliar. Pero tenemos que poner de nuestra parte como padres para que los niños cumplan sus horas de sueño, por ejemplo, y no tratar de adaptarlos a nuestro ritmo”.

“Levantarnos antes y acostarnos más tarde”

El informe revela además que hombres y mujeres difieren acerca de la percepción que tienen sobre su implicación en las tareas de cuidado y domésticas. Ellos son más optimistas, en el sentido de que sobrevaloran su aportación. “El varón sigue faltando en casa. Llega a ayudar pero no comparte la responsabilidad. Sin ánimo de generalizar, aún hay un desequilibrio de igualdad en muchos casos”, dice Casero.

 

Los malabares que deben hacer los progenitores con las 24 horas del día deja consecuencias dañinas. ARHOE destaca, entre otras, “la inestabilidad de la pareja, el fracaso escolar del niño, la deficiencia en la transmisión de valores y principios de los padres y el bajo rendimiento laboral de los adultos”.

 

Los participantes en esta encuesta, que fue anónima, pensaron en medidas que estuvieran en su mano para conseguir pasar más tiempo con sus niños. Y en esa tormenta de ideas propusieron, entre otras, “levantarnos antes y acostarnos más tarde”, “trabajar mientras duermen los hijos”, “desconectarnos de la televisión, el móvil y la tableta”, “tener menos niños”, “pedir reducción de jornada”, “eliminar el ocio personal” e, incluso, algunos consideraron “la excedencia” como solución.

 

“Queremos sumar para que las políticas públicas y privadas en las empresas tengan datos que les permitan desarrollar acciones coherentes“, afirma Casero sobre la utilidad del informe. ARHOE propone medidas como “permisos parentales igualitarios, no transferibles y pagados, impulsar la jornada continua, horarios laborales adaptados a los escolares y ventajas fiscales para las empresas que faciliten la conciliación”.

 

Con la llegada de las vacaciones la cosa mejora algo, pues “a veces es posible pasar más tiempo con los hijos, ya que muchas empresas permiten la jornada intensiva. Y si se puede hacer durante tres meses entonces la gran pregunta es: ¿pierden las compañías dinero con esta norma? ¿no se podría hacer el resto del año?”, plantea Casero.

 

Fuente: El Mundo

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On julio 1, 2017
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