Abuelos: aprendan a decir ‘no’ a hijos y nietos

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  • Los abuelos dedican más de seis horas al cuidado de los nietos

  • Cuidar de los nietos no puede convertirse en una carga ni obligación

  • «No te puedes anular como persona por estar al cuidado de tus nietos»

 

Mamá, ¿mañana tienes que ir a trabajar?

-Sí, cariño

-Y ¿con quién nos quedamos?

-Pues con los abuelos.

-¡Bien!

 

Esta conversación entre una madre y una hija es ficticia, pero es tan real como la vida misma. Los meses de vacaciones generan un desajuste familiar que sin los abuelos sería imposible cuadrar. ¡Qué harían los padres sin ellos!

 

Los abuelos se han convertido en una pieza fundamental para las familias. Tanto que, según datos de 2014 de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), los abuelos españoles dedican una media de seis horas diarias al cuidado de sus nietos, lo que supone en muchas ocasiones más tiempo del que los propios padres dedican a sus hijos.

 

El rol del abuelo ya no es sólo el del compinche de juegos y caprichos. El rol del abuelo también es el del educador. Ya no vale el convencimiento colectivo de que «la educación de los hijos es cosa de los padres», ahora también es de los abuelos. Y tanto tiempo se encargan de sus nietos que las fricciones son inevitables.

 

«No te puede anular»

Cuidar de los nietos no puede convertirse en una carga ni en una obligación impuesta. La relación de los abuelos con los nietos tiene que ser beneficiosa para los dos.

 

Están los abuelos que adoran pasar tiempo con sus nietos, pero también están aquellos a los que responsabilizarse de los pequeños les trastoca su vida y les supone un esfuerzo no deseado.

 

«Yo no sólo cuido de mi nieta en verano, lo hago todo el año. La recojo del cole, le llevó merienda, juego con ella, hago los deberes, la baño y muchos días le doy de cenar. Su madre trabaja y me sobrecarga. Hay días en los que me gustaría quedarme tumbada en el sillón leyendo un libro y no puedo». Quien habla es Mercedes, Merche para todos. Tiene 68 años y desde hace cuatro años es quien «cuida, educa y se responsabiliza» de Begoña, su nieta.

 

Marisa va más allá. Cuida de sus nietas Micaela, de 4 años, y Claudia, de 3, junto a su marido. Le gusta, pero reconoce que se tiene que quitar de algunas cosas, «pero no de todo», para poder atenderlas y cuadrarse con los horarios de su hija y su yerno. «Mi hija es la primera que me dice que vaya al gimnasio, pero tengo que renunciar a otras cosas por ellas. No te puedes anular como persona por estar al cuidado de tus nietos determinadas horas», explica.

 

Una «bendición» y una «alegría»

Pero también los hay los que consideran una «bendición» dedicar su tiempo a sus nietos y a su educación. Lo que de jóvenes no pudieron hacer con sus hijos, ahora sí pueden con sus nietos. Como Rafael y María del Carmen, dos abuelos de 60 y 61 años responsables de sus dos nietos en vacaciones y gran ayuda para su hija el resto del año. Una «alegría» para ellos, una «responsabilidad», pero ninguna dificultad. «Personalmente no supone ninguna, pero las hay. Tienes que adaptarte a su ritmo, en nuestro caso con dos niños de 5 y 2 años, y hay que diversificar la atención a ambos, jugar, atender sus requerimientos, pero siempre estar activos con ellos, y al final de la jornada estamos agotados».

 

O como Enrique, viudo y a cargo de Juan, de 10 años y Martín, de 6, desde las 08.00 de la mañana y hasta las 18.00 horas. «A mí me encanta estar con ellos. Me llenan, me acompañan, me entretienen y, sí, yo les enseño cosas, pero no te imaginas lo que me enseñan ellos a mí. Y, por supuesto que les pongo límites». «¿Qué cómo lo hago? Pues ten por seguro que no como lo hacen sus padres, que siempre les cargan de responsabilidades, les regañan, les imponen… Yo intento que hagan las cosas por sí mismos. Trato de que aprendan que tienen que hacerlo por su bien. ¡Y claro que digo que ‘no’! Pero mi ‘no’ siempre es más dulce», dice Enrique entre risas, mientras lanza la pelota a Martín.

 

Según la SEGG, los abuelos desempeñan un papel calve en la educación de sus nietos, «sobre todo en lo que se refiere a la transmisión de valores». Además, los abuelos también reciben grandes beneficios porque «les ayuda a combatir la soledad y les hace sentir más vivos». Viven una «segunda paternidad».

 

«Los abuelos disponen de todo el tiempo del mundo para pasear con los nietos, no tienen prisa», cuentan desde la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE).

 

Distintas maneras de educar

Cuando el cuidado de los nietos se prolonga demasiado surge otro de los conflictos clave: lo que cada uno considera apropiado. Estos roces marcan las principales diferencias a la hora de poner los límites. «La responsabilidad principal corresponde a los padres, esto es incuestionable, pero los abuelos formamos parte del conjunto de la familia y debemos ser una prolongación a la educación que les dan sus padres, sobre todo desde la experiencia», explica Rafael.

 

Esto no es la vie en rose. Los abuelos compran juguetes, ropa, chuches y casi todo lo que sus nietos les piden, «en definitiva los abuelos somos más consentidores», dice Rafael, lo que provoca generalmente un conflicto entre los padres y ellos. «Se quedan con los abuelos y luego están insoportables porque les consienten demasiado. Así, ¿cómo no se van a querer quedar con ellos? Pero tampoco podemos decirles nada, bastante hacen con ayudarnos», afirma María, madre de una niña de cinco años, que tira de su madre siempre que puede.

 

Por un lado, los padres no entienden por qué les maleducan cuando con ellos no eran así y, por otro, por qué los abuelos no entienden esa posición «tan estricta» de los progenitores. «Nosotros no somos sus padres, somos sus abuelos», declara María del Carmen, aunque efectivamente, reconoce que «sí tenemos que aprender a decir no».

 

«Los abuelos en ningún caso son los sustitutos de los padres, son los padres los que deben marcar las pautas educativas de sus hijos, pero evidentemente hay que establecerles los límites y los NO ante ciertas conductas», explica Rosa María Iglesias, coordinadora pedagógica de la AMEI.

 

«Yo sí regaño, soy muy permisiva, pero no admito ni la cabezonería, ni el buscar el peligro. Puedo coincidir con mi hija o no, pero la última palabra sobre la educación la tienen los padres, y yo tengo claro que no fui madre ‘marigenio’, así que no lo voy a ser ahora. Creo que educar es dar unas pautas de comportamiento y, sobre todo darles muchos ‘achuches’, afirma la abuela Marisa.

 

Ahora bien, los padres tienen que ser conscientes que «los abuelos jamás se equivocan con intención porque les mueve la ternura y el amor inmenso hacia sus nietos», insisten desde el equipo Pedagógico de la AMEI-WAECE.

 

¿Cómo se solucionan estos conflictos? Por un lado y, según recomienda la SEGG, la relación entre los padres y los abuelos debe ser buena. Que «hablen bien de los abuelos delante de sus hijos». Tampoco se les debe contradecir. «No hay que sobrecargarles» y, por último, los padres deben «ser prudentes». No se puede abusar.

 

Ser padre es difícil, pero en los tiempos que corren donde la conciliación es un divino tesoro, ser abuelo es una laboriosa y fatigosa tarea en la que hay que luchar con padres, nietos y uno mismo. Ahora hay que ser un súper abuelo.

 

DECÁLOGO DEL ABUELO CANGURO

 

La Sociedad Española de Geriatría recomienda seguir estas pautas para que cuidar a los nietos no sea una carga:

 

  1. Haga lo que pueda, no debe sobrecargarse de labores.
  2. Ponga límites a sus nietos y también a sus hijos, nueras, yernos….
  3. Aprenda a decir «No». Los límites deben estar muy claros.
  4. Disfrute de los niños y de los momentos que compartirán.
  5. No descuide su salud.
  6. Establezca una buena comunicación.
  7. Reserve su propio espacio y tiempo.
  8. Manténgase en buena forma.
  9. No debe sentirse culpable ni dejar que los demás le hagan culpable.
  10. Realice actividades con los nietos que sean acordes a su edad.

Fuente: El Mundo

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On julio 18, 2016
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