El año sin cole de la niña autista

Noticias Comments (0)

  • Sus compañeros hicieron una huelga porque su trastorno la volvía agresiva

  • Gloria, 10 años, no ha vuelto a pisar un aula. Ahora, un año después, la Junta de Andalucía le concede atención domiciliaria

 

 

¿»Mamá, por qué no voy al colegio? ¿Por qué los demás niños no quieren ir a clase conmigo? ¿Por qué no me quitas lo que tengo y así puedo ser normal?».

 

Gloria López aprendió a preguntar a los seis años. Ahora tiene 10 y cada vez que le vienen esas dudas se refugia en la tienda de campaña que hay en el sótano de su casa. Es su burbuja, el único lugar en el mundo donde se siente protegida, aislada de los ruidos de su cabeza que le hacen tener constantes ataques de ansiedad y nervios.

 

Gloria, una niña autista capaz de captar sensaciones y emociones que los demás no percibimos, lleva más de un año sin ir al colegio. Dos profesoras particulares, pagadas por sus padres, van a su casa a darle clases todas las mañanas de lunes a viernes. Los motivos nos los resumen los padres de la cría, Eva Reduello y Pedro Pablo López, ambos también profesores: «Primero fue una huelga que hicieron sus compañeros -promovida por los padres- para que a mi hija la cambiasen de aula. Después del informe del psiquiatra que decía que la niña no podía volver a ese colegio, la Delegación de Educación de Málaga nos dio una lista con otros centros y ninguno tenía los recursos necesarios para atender un caso como el de Gloria. Nos obligaron a matricularla en uno, y a cambio nos dijeron que nos iban a conceder la atención domiciliaria que ella necesita por prescripción médica».

 

La delegación provincial de Educación de la Junta de Andalucía emitió  un comunicado diciendo que les acaba de llegar la solicitud de la atención domiciliaria -la quinta que envían los padres de Gloria- y que tramitarán el procedimiento. El abogado de la familia, Jesús Marín Estrada, ha comunicado que acaban de recibir la notificación de que la niña recibirá oficialmente una profesora en casa hasta junio. «Es casualidad que se la hayan dado ahora por fin, porque el último informe que presentamos en septiembre es el mismo que entregamos este lunes», afirma el letrado.

 

Durante la entrevista con Eva en el salón, Gloria nos espía detrás de la puerta. «No tengo vergüenza, pero no quiero hablar», grita la pequeña, que insiste varias veces a su madre que quiere ir a la piscina. «A las 14.00, como todos los días. Es como un reloj. A esta hora exacta siempre me pide ir a la piscina», dice Eva. La niña acude todas las tardes a actividades como equitación o surf adaptado que organizan distintas asociaciones para críos con algún tipo de discapacidad. Pedro, el padre, aparece justo para comer con su otro hijo, Diego, de 13 años. Vienen de la Universidad de Málaga, de un curso para aprender a hacer figuras de Lego. «Yo también sé, el otro día construí un castillo», presume Gloria ante la complicidad de su hermano mayor.

 

Pedro se lleva a los dos críos para que su mujer nos cuente la historia desde el principio, con los papeles del psiquiatra y las denuncias sobre la mesa. Todo empezó en 2010, cuando varias familias andaluzas, entre ellas la de Gloria, denunciaron ante la Fiscalía de Menores la falta de medios que había en los centros para atender a los niños con autismo.

 

«Los recursos que da la administración no son suficientes. Hay críos con autismo que necesitan un apoyo permanente en el aula, faltan más profesores de pedagogía terapéutica», explica Rosa Álvarez, directora de la Federación de Autismo en Andalucía. «Hace 15 años se hablaba del autismo como una enfermedad rara, cuatro casos de cada 10.000 personas. Ahora los informes que manejamos dicen que uno de cada 100 niños que nacen en España lo padecen, ése es el problema. Cada vez hay más niños autistas y los recursos que se dan en las escuelas no aumentan», explica Rosa, que ha seguido desde el principio el caso de la niña Gloria haciendo de intermediaria entre la Junta y la familia. Las asociaciones estiman que hay 50.000 niños con autismo en España. Están haciendo un censo para precisarlo.

 

El calvario de los López-Reduello comenzó en marzo del año pasado. Gloria estudiaba en el CEIP Gregorio Marañón de la localidad malagueña de La Cala del Moral. «La niña, a medida que crecía, tenía cada vez más comportamientos agresivos en clase que sus compañeros no entendían. El centro no tenía recursos suficientes para atenderla personalmente y cada vez que tenía un trastorno de conducta la sacaban fuera del aula», cuenta su madre. «La tutora nos dijo que la situación era insostenible y que temía por la integridad de los demás niños».

 

Entonces los padres de los alumnos se movilizaron amenazando al centro con una huelga si no ponían una solución. Y así fue. Gloria se levantó para ir al colegio el 18 de marzo con una noticia en un periódico local. «Los niños se niegan a ir a clase porque otra compañera les insulta y les tiene atemorizados», reza el titular sin mencionar el autismo que tiene Gloria. «Mamá, yo creo que se han puestos todos malos, pero en el recreo me han dicho que están de huelga», decía la niña esos días. Fue examinada por un psiquiatra que determinó que ya no podía regresar más a su colegio porque se sentía culpable y no lo iba a superar.

 

«El centro y la Delegación nos presionaban para que la niña volviera a escolarizarse pese al informe médico. Les denunciamos, pedimos la atención domiciliaria en junio y nos amenazaron con denunciarnos por absentismo escolar», cuenta Eva. «En septiembre nos enviaron una lista con otros ocho centros de la provincia, pero la comisión de escolarización del municipio nos dijo que ninguno tenía los suficientes recursos. Nos obligaron a matricularla en uno y a cambio se comprometieron a que nos darían la atención domiciliaria. Hemos estado esperando desde entonces».

En manos de una jueza

En diciembre se celebró una vista en el Juzgado de Instrucción número 3 de Málaga contra la directora del Gregorio Marañón por coacciones. La jueza, al ver todo el informe y que desde 2010 son muchas las familias que están denunciando ante la Fiscalía la falta de recursos en las aulas para niños autistas, decide abrir una nueva investigación que está en marcha.

 

Durante estos meses, Gloria ha hecho 4º de Primaria en casa con apoyo de las dos profesoras particulares puestas por su familia. Abrieron una campaña en la plataforma Change.org y recogieron 30.000 firmas que presentaron a principios de mes en la Delegación de la Junta. «No hacemos esto porque la niña tenga autismo, sino porque ha sufrido una discriminación injustificada. No han parado de mentirnos, se comprometieron el año pasado a darnos la atención domiciliaria y casualmente nos la conceden cuando se enteran de que vais a hacer este reportaje», protesta Eva.

 

Gloria aparece de nuevo en el salón interrumpiendo la charla. Tiene una memoria prodigiosa, su forma de pensar es muy visual y le cuesta verbalizar sus emociones.

 

-¿Qué es lo que más te gusta?

-Ir al parque de atracciones, comer pollo con patatas y el inglés. De mayor quiero ser traductora.

 

Esta semana empezará a recibir la atención domiciliaria por la que sus padres tanto han luchado. Durará hasta junio, con la incertidumbre de no saber qué pasará el próximo curso.

 

Fuente: El Mundo

Pin It

» Noticias » El año sin cole de...
On mayo 9, 2016
By

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

« »